Alquimia Viajes

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LISBOA
  • Lisboa
    Lisboa
    Lisboa
  • Una escapada de fin semana, diferente, donde vivir interesantes, e intensas experiencias. En un destino cercano y asequible.
    Todo esto, y por supuesto muchísimo más lo ofrece Lisboa.

    El primer día es recomendable dirigirse directamente a Estremoz, En este pequeño pueblo del Alentejo, encontramos la Pousada Raina Isabel, bello Castillo, donde podemos respirar parte de la historia portuguesa. Almorzar en su comedor, digno marco de rancia nobleza, tomar café en la torre del homenaje, disfrutando de la sobria inmensidad Alentejana, es más que suficiente motivo para efectuar esta parada. Bien merece la pena, degustar de su excelente bodega, algunos vinos de la zona.
    Y sentirnos por un momento Rey Diniz, o Raina Isabel, en este maravillo castillo. Estremoz esta situado a unos 40 kilómetros de la frontera de Badajoz, por lo que es conveniente salir de Granada tempranito y llegar a la hora del Almuerzo, relajados, sin prisa, para saborear la parada, porque hay que disfrutar del camino tanto como del destino.
    Después de esta experiencia continuamos por las llanuras del Alentejo.
    A la llegada, Lisboa nos brinda dos opciones a cual mas estimulante, para descubrirla, la imponente belleza del puente 25 de Abril con la vista mas clásica de la ciudad, y la omnipresente imagen del Cristo Redentor, o la futurista, del puente Vasco de Gama con su arriesgado diseño y mostrando lo mas moderno de la “Nueva Lisboa”
    La elección personal del camino es parte de las prerrogativas del viajero.


    Tras esta “larga” marcha, ¿no es preferible esperar al día siguiente para hacer turismo?, pues claro que si, vamos a dedicar esta velada a disfrutar de la noche de Lisboa. Un corto paseito por la Plaza del Rossio, la Plaza del Comercio, una visita al Elevador de Santa Justa, Y porque no, una romántica cena en la Cervecería Trindade, antiguo convento, revestido de los clásicos azulejos lusitanos, con escena de misteriosos motivos masones, donde solo se puede pedir la “Cerveja portuguesa”, o, tal vez, en alguno de los pequeños restaurantes del barrio alto, un bacalao O.Bras, o un Espadarte de Sesimbra, acompañado de un maravilloso viño verde branco, para finalizar con una copa de oporto “muy viejo” la noche lo merece, en las Doças de Alcántara, contemplado la silueta de la torre de Belem y la desembocadura del Tejo, escuchando el rumor de un fado de Amalia Rodríguez en la plaza de Transito, entre la bruma del Atlántico.
    Que mejor broche para terminar el primer día de este “especial” fin de semana.
    Al día siguiente, vamos a salir muy pronto para “devorar” esta hermosa ciudad con sus siete colinas, podemos comenzar por acercarnos al barrio del Chiado, y desayunar en el café A Brasileia, poseedor del estilo y el sabor del tiempo de las colonias, no sin antes saludar a Joao Pessoa que nos da la bienvenida desde su estatua de bronce, en la terraza de la cafetería, Después del desayuno, vamos a tomar el tranvía numero 28, una mañana tranquila en este peculiar medio de transporté, es la mejor forma de disfrutar de Lisboa, contemplando, “las calles en cuesta, que suben a un cielo de azules que arden”, y a continuación vamos descubrir el Monasterio de los Jerónimos,
     La Torre de Belem.
    Y acabar en El Monumento a Enrique el Navegante,  merece la pena la visita.


    Ha llegado la hora de reponer fuerzas y descansar un ratito, pues a deleitarnos con las especialidades del país, que mejor que un sitio singular, como el
    Mercado Do Peixes en la Carretera Casal Pedro Texeira. En Caramão da Ajuda-
    Este restaurante simula un mercado, el cliente elige en sus puestos el pescado o marisco que prefiera y a continuación se los preparan “grelado” es una opción además de diferente muy equilibrada en cuanto a calidad y precio. Claro esta que en una ciudad cosmopolita y abierta como es Lisboa la oferta es inagotable, pero vamos a dar un toque “diferente” y especial a este fin de semana,
    Después de una buena comida ¿porque no? una mejor sobremesa, y que mas gratificante que un paseo por el parque de Eduardo VII, y una tranquila visita a la estufa fría, donde nos transportaremos a las selvas amazónicas con miles de plantas originarias de los climas tropicales, y algún que otro representante de la fauna de la misma zona. O bien, podemos acercarnos a la zona de la Expo, donde visitar el acuario. Es conocer e unas horas los siete mares en primera persona, Esta tarde después de realizar la visita que hubiésemos escogido tenemos una parada “obligada” para llevarnos una imagen de Lisboa imborrable, vamos a darnos un respiro y un tiempo, para deleitarnos, con el increíble escenario urbano, que se contempla desde el Panorama bar del hotel Sheranton Lisboa, situado al final del Parque Eduardo VII, en la Rua Latino Coelho. Disfrutar pausadamente de un vinho de Madeira, dejando pasar el tiempo contemplando el cambiante color de la Lisboa antigua, el barrio de Alfama, el Poço Do Bispo la Sé (Catedral), El Castillo San Jorge, Alcántara, Chiado etc., es simplemente indescriptible, hay que vivirlo para entender que el “velo de la nostalgia cubra su rostro de linda princesa” como dice la canción.

    Y después de esto ¿porque no seguir con el ritmo de  la canción? y sentir toda la Lisboa antigua y señorial.  Vamos a proponer un viaje de regreso al siglo XVIII, y revivir el refinado ambiente barroco de reyes y príncipes.
    A dos pasos de Lisboa y de Sintra, en el palacio de Queluz, el restaurante "Cozinha Velha" tiene el entorno adecuado para una cena romántica en pareja, o tal vez algo más típico, pues vamos a disfrutar del fado, claro esta, al Restaurante Sr. Vinho referente de las noches bohemias Lisboetas, escuchando la voz clara de Maria da fé. Y como despedimos este intenso día, pues es recomendable una visita de nuevo a las Docas, de Alcántara zona de diversión y ocio de la ciudad,

    No debemos olvidar, para que este fin de semana sea completo, los alrededores de la capital portuguesa, Estéril, Cascai, con su Boca do inferno" cueva excavada en la roca donde el mar casi siempre rompe con fuerza, ofreciendo un espectáculo impresionante. Continuar hacia Playa Do Guicho y subir por la carretera que bordea Sintra, no podemos perder la visita al Castillo Da Pena, muestra de la mejor arquitectura romántica de Portugal, el Cabo da Roca, punto más occidental del continente europeo, al que Camões se refería como el lugar donde la tierra acaba y el mar comienza.

    Ya toca regreso, aunque todavía, tenemos opciones para seguir disfrutando de este maravilloso país, porque podemos cambiar el itinerario de retorno, y encaminarnos hacia el Algarve, visitando al paso, el alto, y el bajo Alentejo, a través de Setúbal Grandola, para llegar a Faro, continuar por Tavira, y Vila Real de Santo Antonio, hacia Ayamonte, y tomar rumbo a Granada, después de pasar un excitante fin de semana, que ha podido parecer corto, ser trepidante, y cansado, pero no aburrido, recordando que El mundo es un libro, y quienes no viajan, leen sólo una página.